
En el corazón del pintoresco barrio del Born, Fismuler rompe con la norma y ofrece una experiencia gastronómica única. Desde el momento en que cruzas la puerta, te das cuenta de que este lugar es diferente a lo habitual. La variedad de opciones de asientos es una de las primeras sorpresas que te aguardan. Puedes optar por comer en taburetes altos con mesas altas, lo que te brinda una perspectiva diferente de tu comida. Si prefieres la compañía de otros comensales, las mesas grandes con bancos están a tu disposición, fomentando un ambiente de camaradería. También puedes sentarte en una larga barra con vistas directas a la calle, lo que te permite sumergirte en el encantador ambiente del barrio mientras disfrutas de tu comida. Y, por supuesto, hay mesas tradicionales con sillas para aquellos que prefieren lo convencional.
Nuestra visita no estuvo completamente exenta de contratiempos, ya que experimentamos un pequeño incidente con uno de los camareros. Pedimos un escalope vienés como plato principal, pero nos lo sirvieron como segundos antes de que hubiéramos terminado nuestros primeros platos. Inmediatamente, señalamos que no había espacio en la mesa y solicitamos que lo retiraran. La reacción del camarero no fue la más adecuada, aunque tampoco fue desagradable. Sin embargo, en cuestión de segundos, la encargada del restaurante se aproximó para ofrecer disculpas y asegurarnos que recibiríamos nuestros segundos platos a su debido tiempo.
A pesar de este pequeño inconveniente, la calidad de la comida y el servicio se mantuvo excepcional, al igual que en nuestras visitas anteriores. La velocidad del servicio, a pesar de la aparente masificación del lugar, fue una grata sorpresa. La diversidad de platos en el menú y la atención al detalle en su preparación hacen de este restaurante una elección segura para cualquier amante de la comida.
Al final de nuestra comida, cuando nos trajeron la cuenta, la encargada volvió a abordar el incidente de manera proactiva. Explicó que habían hablado con el camarero y mencionó su naturaleza introvertida. Como gesto de buena voluntad, fuimos invitados a los postres como compensación. Esta acción demostró su compromiso con la satisfacción del cliente y su habilidad para convertir un problema en una oportunidad para fomentar la lealtad del cliente.
En resumen, a pesar de un pequeño tropiezo en nuestra visita, este restaurante Fismuler en el Born ofrece una experiencia gastronómica encantadora. La variedad de asientos, la calidad de la comida y el servicio excepcional lo convierten en un lugar altamente recomendable. La forma en que manejaron el incidente demuestra que están dispuestos a aprender de sus errores y a convertir a los clientes insatisfechos en fieles seguidores, como es nuestro caso.
In the heart of the picturesque Born neighborhood, Fismuler breaks the mold and offers a unique culinary experience. From the moment you step through the door, you realize that this place is unlike the usual. The variety of seating options is one of the first surprises that await you. You can choose to dine on high stools with high tables, providing a different perspective on your meal. If you prefer the company of fellow diners, large tables with benches are at your disposal, fostering a sense of camaraderie. You can also sit at a long bar with direct views of the street, allowing you to immerse yourself in the charming neighborhood atmosphere while enjoying your meal. And, of course, there are traditional tables with chairs for those who prefer the conventional.
Our visit was not entirely free of hiccups, as we experienced a minor incident with one of the waitstaff. We ordered a Viennese schnitzel as our main course, but it was served as our second course before we had finished our first. Immediately, we pointed out that there was no space on the table and requested that it be taken away. The waiter's reaction was not the most appropriate, although it was not unpleasant either. However, within seconds, the restaurant manager approached us to offer apologies and reassure us that we would receive our second courses in due time.
Despite this minor inconvenience, the quality of the food and service remained exceptional, just as on our previous visits. The speed of service, despite the apparent crowding, was a pleasant surprise. The diversity of dishes on the menu and the attention to detail in their preparation make this restaurant a safe choice for any food lover.
At the end of our meal, when the bill was brought to us, the manager proactively addressed the incident. She explained that they had spoken with the waiter and mentioned his introverted nature. As a goodwill gesture, we were invited to enjoy desserts as compensation. This action demonstrated their commitment to customer satisfaction and their ability to turn a problem into an opportunity to foster customer loyalty.
In summary, despite a minor hiccup during our visit, this Fismuler restaurant in the Born neighborhood offers a delightful culinary experience. The variety of seating, exceptional food quality, and outstanding service make it a highly recommended establishment. The way they handled the incident shows their willingness to learn from their mistakes and turn dissatisfied customers into loyal followers, as is the case with us.
Puntuación / Score: 8,2
1- Espacio / Place: 7
2- Cocina / Kitchen: -
3- Servicio / Service: 8
4- Comida / Meal: 9
5- Precio / Price: 9
Media / Average: 8,2
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